Brindar una panorámica general de la utilización de la Mercadotecnia en la empresa moderna, haciendo referencia a la práctica nacional...
¿Por qué hablar de Marketing?
Esta puede ser la primera pregunta que usted se pueda formular, al leer la palabra «Marketing» en esta página de opinión. ¿Qué es el Marketing? ¿Porqué se escribe en inglés? ¿En qué me afecta o me ayuda? etc.
 

 

¿Funciona usted como olla

de presión?

Arnulfo Urrutia M

END - 20:19 - 01/04/2008

Desde hace unos años, en la mayoría de los anuncios que aparecen en los diarios demandando personal, además de especificar las calificaciones, características y competencias para realizar un determinado trabajo, se incluye y se destaca la frase: Con capacidad para trabajar bajo presión.

Tal pareciera que toda persona que desee trabajar en estos tiempos deberá saber funcionar como una olla de presión, sí… que no le dé risa. Deben saber aguantar sin tener que reventar. Recuerde que una olla de presión tiene la capacidad de soportar altas temperaturas sin explotar, por eso tiene algunos orificios para que escape el vapor y evitar un desastre en la cocina. Tal pareciera que estos empleadores olvidan que los orificios de nuestro cuerpo liberan otras materias y no necesariamente la presión y el estrés laboral.

Recientemente supe de una joven de veintidós años, de quien fui profesor en la universidad, que estuvo un mes hospitalizada por estrés y laberintitis; esta última disfunción le hace sentir a quien la padece que todo gira en su derredor y la persona no pueda ni caminar. Y de los síntomas del estrés, ni hablar: irritabilidad, pérdida del apetito, falta de concentración, pérdida del autoestima, insomnio, gastritis y etcéteras complicaciones. ¿Qué la llevó a tan lamentable estado? Un celular por la cual podían llamarla las 24 horas de los siete días de la semana, pues ella atendía cuentas corporativas y tales clientes no podían esperar. Y esas llamadas eran cada cinco minutos. Fui testigo de eso.

Conozco de un hombre de casi treinta años de edad que después de varios meses de demostrar su “capacidad” para trabajar bajo presión, se desplomó llorando como un bebé ante su jefe, que más bien era su verdugo. ¿La causa? Tareas, tareas y más tareas asignadas desordenadamente y a un mismo tiempo. Además, todas debían terminarse casi de inmediato, y algunas para ayer. El escape de ese joven era el alcohol, el sexo fácil, agresividad y, por supuesto, transmitir a sus subalternos una buena dosis de su misma presión. Como diría un físico: reacción en cadena.

Este artículo podría extenderse en ejemplos, y no es mi intención. Para muestra bastan esas dos víctimas del complejo de la “Olla de presión”. Y lo peor del caso es que está tan de moda el trabajo bajo presión que yo mismo recibo ofertas de personas para optar a un cargo, y aunque no lo pido, me ponen en un lugar destacado su capacidad para imitar las mentadas ollas.

Esta demandada de capacidad para aceptar ser exprimido sin reventar tiene ribetes de epidemia. Por eso cada día se vuelve más común la violencia intrafamiliar, el alcoholismo desmedido, la hipertensión en personas que no cumplen los cuarenta, las úlceras en veinteañeros, los accidentes de tránsito, el individualismo, los divorcios y, especialmente, la reacción en cadena: a mí me joden, yo te jodo y tu busca a quien joder …


Es importante señalar que muchas personas aún estando conscientes de tal situación la soportan y a veces, como la droga, la buscan, aunque les cause dolor, pues se encuentran atrapadas por el consumismo. Las apariencias y lujos superfluos les hacen contraer deudas, que los atan al extremo de entregar por unos billetes adicionales su mayor tesoro: juventud y salud. Lo más dramático del caso es que lo hacen en un sistema laboral que al final olvida a quienes mejor le sirvieron.

Cada persona debe tomar consciencia de esta situación y reflexionar en el sentido que dinero que compra salud ni la salud tiene precio. Las autoridades del Ministerio del Trabajo debería sugerir a los empresarios evitar ese tipo de anuncios; lo mismo que las empresas que integran el movimiento de la Responsabilidad Social Empresarial. También el Ministerio de Salud debe brindar recomendaciones curativas y, sobre todo, preventivas en los centros de trabajo. Hay que erradicar la idea de que la competitividad empresarial se obtiene exprimiendo al trabajador.

Y este problema no es únicamente en el mundo de la burocracia y la gestión empresarial. También se refleja a nivel de los operarios, como en las zonas francas. A continuación les dejo algo que parece un chiste, pero que tal vez no lo sea:


Un operario de una de esas fábricas al relatar sus funciones en la misma explicaba: con la mano izquierda controlo la entrada de materia prima a la máquina; con la derecha, acciono la plancha que brinda el acabado final; con el pie izquierdo, el acelerador de la banda de transportación; con el derecho abro la compuerta para desechos; con la boca, sueno el pito para que el de la monta-carga me surta de tela. Lo que me aflige es no saber cómo haré con la escoba que el jefe me dio, para que mientras llevo cajas de producto acabado a la terminal de entrega pueda ir barriendo el piso.


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